Jesús habla a mí y a ustedes: “Cuando me perteneces dejas de ser un prisionero del estado, y eres ahora mi prisionero. Una vez que me aceptaste como tu salvador y que me entregaste tu vida, eres mío. Hombre ninguno puede guardarte, como su posesión”.
El apóstol Pablo conocía esta verdad cuando estaba cautivo en las cárceles de Roma, por predicar el evangelio; él siempre se presenta como “prisionero de Jesucristo.” Y si los hombres te condenan a muchos años de prisión, tu vida estará en mis manos y no la de ellos.
Y también mi servidor José estuvo en prisión como tú y yo estamos. Y fue el tiempo necesario para la gracia de Dios operar en tu vida, y después lo hice salir de su cadena, y le convertí en el gobernante de Egipto. Así, de la noche al día, de cautivo que él era, fue elevado al más alto cargo en el gobierno.
Pero él fue fiel a Dios en su tiempo en la cárcel. Había llevado una vida santa. En otras palabras, él era inocente de los crímenes que le condenaron, pero yo y ustedes no somos inocentes, pero gracias a Dios nuestros pecados ya fueron perdonados y nuestras faltas borradas.
Y no es lo que hiciste en el pasado que te mantiene aprisionado, pero sí lo que es hoy. Y si llevas una vida pura y caminas en mi justicia, tienes una vida de libertad interior. “Si pues el hijo te libertar seréis verdaderamente libres”, pero “todo aquel que comete pecado es esclavo de su propio pecado.”
Hay hombres libres que son cautivos de sus pecados y malos hábitos. Y hay presos que tienen espíritu libre. Estos son los que conocen la gran libertad. No importa las circunstancias externas, su vida siempre será libre. Yo siempre libero el espíritu de mis cautivos, sin jamás abandonarlos. Yo te amo como si jamás hubieses violado mis leyes. Yo te conozco como antes de tu nacimiento. Yo conozco las circunstancias externas que te transforman en lo que eres hoy. Y es sólo volviendo para mí, con todo tu corazón, con toda tu alma, que puedes esperar en el futuro. Y la misericordia del hombre es limitada o simplemente no existe. Pero la misericordia de Dios Padre es ilimitada. Pues crean mis hermanos, en Jesucristo, que tu tiempo puede ser ahora.
Reginaldo Severino
Recuperando de APAC Pouso Alegre/MG
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